La Voz de Dios

Muchas veces anhelé escuchar la voz de Dios. Día a día era para mí tan importante vivir ese encuentro con su voz. Recuerdo todas las oraciones que hice, rogando a Dios por un momento en el cual pudiera escucharle.

¿Por qué era tan importante para mí?

Era sumamente importante porque muchos hablaban en la iglesia de esos momentos en los cuales Dios les hablaba, esos momentos en los cuales escucharon la voz de Dios y era muy frustrante para mí no poder hablar de mis momentos donde escuché la voz de Dios. Pasé años orando y esperando ese encuentro. Basé las experiencias de otras personas en las mías, desee vivir las experiencias de otros en mi vida. Y muchas veces nos sucede eso, escuchamos testimonios que nos llegan al alma y deseamos vivir ese encuentro magnifico con Dios, tal y como fue la experiencia de la otra persona. Pero, olvidamos vivir nuestras propias experiencias y encuentros con Dios. Sabes, Dios llevaba muchos años hablándome, susurrándome al oído, pero yo deseaba escuchar la voz que le habló a la otra persona, y no escuchaba la voz de Dios que me hablaba a mí. Dios nos habla de muchas maneras, utiliza muchos medios para dar su mensaje, Dios no nos habla a todos por igual.

El día que Dios me habló fue todos los días, porque todos los días Dios nos habla, cada día Dios nos susurra a nuestro oído porque conoce nuestra necesidad. Dios me habla a mí utilizando medios los cuales son muy diferentes a los medios que utiliza para comunicarse contigo. No te afanes por las hermosas experiencias que otros viven con Dios, afánate por construir tu propia relación con Dios la cual te llevará a escuchar la voz de Dios de una manera muy especial. Los propósitos, los ministerios, los proyectos que Dios entrega en manos de otras personas, ora por ellos y Bendícelos. Dios tiene tus propios propósitos y son propósitos muy grandes. Dios nos ha formado según los propósitos que tiene para cada una. Dios nos ha guardado para experiencia muy diferentes, por lo cual nuestra inspiración siempre debe ser basada en lo que Dios desea para nuestra vida, en lo que Dios tiene para cada una, no nos inspiremos en las experiencias de otros, ni en proyectos o ministerios que otros puedan tener porque sólo podremos vivir nuestras propias experiencias, nuestros propios proyectos y nuestros propios propósitos si nos basamos en lo que Dios tiene guardado para nosotras en nuestro corazón.

Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones. Jeremías 1:5

Dios desde antes de nacer ya nos había escogido con un propósito muy particular.

¡Qué lindo es saber que Dios nos ha formado desde mucho antes para llevar a cabo su propósito en éste tiempo! El propósito de Dios para tu vida ya vive en ti. Depende de cada una de nosotras vivirlo y caminar en él. Dios nos ha hablado desde mucho antes de nacer, es por ello que nuestro corazón reconoce su voz aún cuando nosotras no la escuchemos. Confiemos en lo que Dios nos tiene y caminemos en su propósito.

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