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¿Hasta que la muerte nos separe?

¿Hasta que la muerte nos separe?

Esta es la pregunta que hace llevarnos las manos a la cabeza cuando nos encontramos en situaciones difíciles, y nos preguntamos si verdaderamente permaneceremos juntos para toda la vida.

Entonces el romanticismo parece hacerse a un lado, los sueños se tambalean, las ilusiones se van al piso y el futuro se torna incierto.

Sí, llegó el momento del dolor, de la angustia, de la frustración de la incertidumbre y pensamos que todo terminó. Y aún cuando esto sucede, y nos preguntamos ¿dónde está el hombre con el que me casé?, Dios nos ofrece todas las herramientas necesarias para caminar a través del problema y juntos descubrir las repuestas que nos ayudan a encontrar soluciones.

Una herramienta básica y fundamental es la oración.Cuando nos unimos en oración con nuestro cónyuge, la presencia del Espíritu Santo se manifiesta de manera natural y sobrenatural enviando luz, sosiego y paz, mostrando aquello que no podemos ver y que dificulta cultivar una relación saludable. Su pronto auxilio se hará sentir. Uno de los frutos de la oración es que nos lleva al diálogo, a la sincera conversación. Esa que lo descubre todo y no deja nada oculto. Esto requiere madurez, empatía, respeto, paciencia, abundante amor.

¿Mucho verdad?

¡Claro que sí! Recuerda que es un proyecto que dura toda una vida. Si la relación está

muy afectada, o nunca han experimentado orar juntos, entonces tú tomas la iniciativa de