Simplemente yo

No se ustedes, pero en lo personal siempre he aprendido a amarme como yo soy. En la adolescencia hubo una época en la cual no fui muy feliz porque sentía que no era igual a los demás, a los “populares” de la escuela. Hubo un momento en el que desee ser como ellos y dejar de ser como yo era. Porque ser sensible, creativa, detallista, pero sobre todo ser simplemente yo no era tan fácil. Recuerdo tener sólo 1 amiga ante tantas personas a mi alrededor. El ser simplemente yo era aceptado por una sola persona en mi escuela. Y si esa amiga se ausentaba, podrán imaginar lo terrible de mi día. ¿A cuántas de ustedes de ustedes les a costado simplemente ser ustedes mismas? La sociedad muchas veces nos empuja a ser como ellos, a ser como debemos ser según ellos y muchas ceden por ser aceptadas. Aceptadas por ¿quién? Por personas que pecan igual que tú y que yo.

Simplemente yo, algo que aprendí de la mujer que siempre trabajó para que nunca cediera ante la sociedad, mi mamá. Mami siempre me decía que el ser diferente tenía muchas ventajas, y no se equivocó. Cada tarde cuando me buscaba a la escuela me llenaba de energía y motivación para regresar el próximo día y no dejarme vencer por aquellos que muchas veces nos humillan y no nos permiten ser nosotras mismas. Simplemente tú, así te creó Dios, como eres tienes un gran propósito para tu vida, para otros, para el mundo. Te imaginas si cedes ante el mundo, entonces, ¿qué serás? Una chica más que no podrás ser la luz que Dios desea que tú seas. Dios nos crea con propósitos muy individuales, características necesarias para crecer en él. No dejemos que el mundo nos venza cuando Dios venció al mundo.

Si, deseamos constantemente que el mundo nos acepte, pero ¿para qué? Si el rey de reyes te ha creado a su imagen y semejanza de manera que tú eres creación perfecta de Dios. Eres perfecta como eres, Dios es de orden y no se equivoca. ¿ Por qué cambiar cuando Dios te creó tan perfecta?. No pongas tu mirada en el mundo, pon tu mirada en tu corazón y encontrarás a Dios en él. Dios nos ama como somos y así de imperfectas para el mundo somos perfectas para el propósito de Dios. Jeremías dudaba de ser lo que Dios lo llamaba porque miraba sus defectos, los defectos que el mundo querían que él conociera, pero Dios le dijo: “Antes que te formarás en el vientre te conocí, y antes que nacieras te santifiqué, te di por profeta de las naciones” Jeremías 1:5. No importa lo que el mundo diga de ti, lo que importa es con el propósito que Dios te trajo simplemente como eres. Guarda esta frase, Simplemente Yo, creación perfecta de Dios. Y nunca olvides que el mundo que hoy no te acepta, ya Dios lo venció.

Simplemente,

Marina Cruz

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