Todo tiene su tiempo


En muchos momentos durante el transcurso de mi vida he escuchado: ”Todo tiene su tiempo”. En ocasiones me ha costado mucho poder creer en el tiempo, creer que Dios tiene el control de todo y sobre todo confiar en el tiempo de Dios. Cuando nuestra relación con Dios se va convirtiendo cada día más íntima, vamos conociendo la perfección en el tiempo de Dios. El confiar en su tiempo nos acerca más a él, pero sobre todo nos lleva a nuestro propósito. Podemos ver como la promesa que Dios tiene para nuestra vida se va cumpliendo y a la vez somos capaces de dar el paso de valentía más grande que podamos dar cual es que nuestra vida entera dependa lo que Dios tenga para nosotros. A través de la palabra en Eclesiastés 3:1-10, nos muestra como todo en la vida tiene su tiempo. Eclesiastés 3:1 dice: “ Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” Ese versículo ministra mucho mi vida porque me lleva a un encuentro con la verdad de Dios donde nos damos cuenta que Dios conoce cada deseo y anhelo de nuestro corazón, no hay nada que pueda ser ocultado ante él. Por lo tanto, todo deseo y anhelo depositado en nuestro corazón por parte de Dios, nuestros ojos podrán verlo hecho realidad en el tiempo que Dios tiene para ello. No desesperemos, porque Dios tiene fecha y hora para aquello que ha de haber en tu corazón. Eclesiastés 3:11 “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.” Somos hijas de un rey lleno de perfección, sabiduría, comprensión, gracia, pero sobre todo lleno de amor por nosotros. Vivimos en Gracia día a día no importan la situación que enfrentamos, vivimos en Gracia no importa el desierto que cruzamos hoy. Dios nos ha hecho merecedoras de su Gracia, nuestro desierto, nuestra situación no la enfrentamos solas, Dios esta junto a nosotras y cuando él vea que nuestras fuerzas han desvanecido, él estará ahí por ti, por mí. Que el tiempo no sea motivo de desapego con Dios, que el tiempo sea uno cual tu relación con Dios se fortalezca. El tiempo no es motivo de desespero, es motivo de relacionarnos con Dios, de conocerlo, de aprender a depender de él y no de nosotras mismas. Dios tiene grandes cosas para mostrarnos, Dios tiene grandes caminos para recorrer junto a nosotras. Todo tiene su tiempo, pero que tu tiempo de espera sea uno de Glorificación para ti, uno donde ames la espera porque Dios te ha regalado el mejor de los tiempos, tiempo donde sólo hay espacio para lo que él tenga para ti, que son grandes cosas llenas de Bendición para tu vida. Tu Amiga Marina Cruz

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