Con los pies en la tierra y la mirada al cielo

Caminantes, así somos en esta vida. Cada una camina por un camino totalmente diferente a la otra, con propósitos distintos, diferentes metas por alcanzar, soñadoras, pero sobre todo mujeres con experiencias de vida que nos han hecho ser quien somos hoy. Mujeres de paso, mujeres que caminamos por la vida dejando la huella de nuestra existencia a través de las experiencias que vivimos día a día nosotras mismas y con otras personas. Experiencias buenas, otras excelentes, muchas de ellas llenas de tanta felicidad que deseamos repetirlas una y otra vez, algunas no tan buenas y esas experiencias difíciles que no deseamos muchas veces ni recordar. Pero, son experiencias necesarias en nuestro camino, muchas de ellas han sido consecuencia de nuestras decisiones, por muchas veces no escuchar la voz de Dios y desear hacer nuestra voluntad. Otras necesarias vivirlas, aunque difíciles y dolorosas, pero Dios necesita formarnos para llevarnos hacia la gran promesa que él tiene para nuestra vida. Con los pies en la tierra, así nos dicen muchas veces que vivamos. Con los pies en la tierra caminó el hijo de Dios por este mundo, dejando vida a su paso, creando una historia eterna para el futuro, para nuestro hoy y dejando esperanza para el mañana. Caminar con los pies en la tierra es ser alguien no para nosotras mismas, sino para los demás. Es caminar mirando siempre hacia el cielo, mirando hacia el padre porque sólo así sabremos hacer lo correcto. Así caminó Jesús, con los pies en la tierra y la mirada al cielo, la mirada siempre puesta en el Padre. Camina así, que tus pasos sean pasos sólidos, llenos de fe y esperanza en esta tierra con la mirada puesta en nuestro Padre. No permitas que las experiencias debiliten tu caminar, no permitas que las frustraciones con el hombre hagan que quites la mirada en el Padre. Tenemos un Padre lleno es Misericordia, Gracia, pero sobre todo un Padre lleno de Amor para nosotras. Camina, anda por el camino que Dios ha creado para ti, camina en su gracia cada día de tu vida, pero que tu mirada no deje de mirar hacia al Padre. En él encontramos nuestro hogar, Dios siempre es y será nuestro hogar. En él y con él lo tenemos TODO. Anda, camina con los pies en la tierra y la mirada al cielo, Dios desea mujeres con pasos firmes en este mundo que sean luz para otras y que su mirada siempre este hacia el cielo, la mirada siempre puesta en él. La palabra nos dice: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará” Isaías 43:2 Dios siempre está con nosotras, no temas, no desconfíes, no te quebrantes porque Dios está a tu lado. Camina con los pies en la tierra y la mirada hacia el cielo como lo hizo Jesús, verás grandes cosas pasar en tu vida. Tu amiga, Marina Cruz

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