Porque Tu Nos Haces Dignas

Durante el caminar por la vida podemos muchas veces tomar decisiones cuales en aquél

momento eran las mejores, las que debían ser. Hoy, cuando en ocasiones miramos hacia el

pasado, ¡Que mucho he cambiado! Es la expresión que viene a mi mente. Cuando somos

jóvenes, la sociedad nos lleva muchas veces a sentir que el mundo gira en nuestro alrededor,

herimos, rechazamos a otros, somos egoístas, muchas veces llegamos a ser mujeres cuales hoy

hemos sido transformadas por la Gracia de Dios. Nuestro pasado fue redimido en aquella Cruz

donde Jesús dio su vida, pero muchas veces nos cuesta entenderlo. Miramos el pasado con

vergüenza, con miedo y con temor porque hoy sabemos que aquellas decisiones no fueron la

correctas. Hoy, sabemos que Dios es el dueño del mundo y no nosotras. Hoy, estamos

dispuestas a dar y no a humillar.

Cuando Dios transforma el corazón, nuestro corazón, nos convertimos en mujeres dispuestas,

mujeres cuales aceptamos entregar todo porque entendemos que hemos sido tocadas por la

Gracia de Dios. El pasado es nuestro pasaporte de experiencia cual nos sirve para darnos cuenta

como siempre nos guardo como sus hijas, sus princesas. No utilicemos ese pasado para sentir

que no somos dignas de su Gracia, al contrario, seamos mujeres orgullosas de saber que no

importa nuestras decisiones pasadas, nuestro Padres nos recibió con Amor.

Somos hijas de un Padre lleno de bondad y Amor para cada una de nosotras. No importa tu

pasado, tus acciones, tus decisiones, entrega tu pasado a Dios y permite que él renueve tu vida

de una manera tan especial que será de testimonio para otras. Todas hemos tropezado con

alguna piedra en el camino cual muy probable no manejamos de la manera correcta. Deja que

Dios te limpie y te haga nueva. “No hay nada tan sucio que Dios no haga digno”. Deja que su

misericordia sea quien limpie tu vida.

Hoy, deseo invitarte a perdonarte a ti misma por esas acciones que te atormentan de tu pasado.

Esas decisiones cuales no has podido entregarle a Dios. Perdónate tu, porque Dios ya te

perdonó. Muchas veces nosotras como mujeres necesitamos perdonarnos nosotras mismas

porque somos quienes peor nos juzgamos. Pídete perdón, abrázate a ti misma, mírate en un

espejo y perdónate, admírate y ámate. Eres una mujer maravillosa, valiosa, increíble cual Dios

tiene un plan perfecto que nunca debe ser opacado. Ya nuestro pecado fue redimido en aquella

Cruz donde Jesús murió por ti y por mi. Dios nos ha hecho dignas a través de su Gracia, tu

pasado no es más fuerte que su Gracia. Siéntete orgullosa del gran Padre que tienes, ámalo

como él te ama y vive en su eterna e infinita Gracia.

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien

he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.

1 Corintios 15:10

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