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Llegó el otoño

Usualmente en Puerto Rico no notamos los cambios en las estaciones del año. Estamos constantemente en un clima tropical, húmedo y con variantes de acuerdo a donde uno se encuentre viviendo. En mi caso, vivo en la costa, cerca de la playa así que todo es muy tropical todo el año. Sabes, el otoño siempre ha sido mi época favorita por los olores jajajajaj sí, aunque parezca algo no común, los olores de otoño llenan mi vida de muchas emociones.


Durante los pasados días he estado llevando a cabo cambios, muchísimos cambios en mi vida, en mi hogar, en mi estilo de trabajo, en fin, en todo. La llegada de Ayla no se ha tratado de sólo esperar el día de su nacimiento, sino de prepararme y preparar todo para su llegada. Puede que en ocasiones el temor se apodere de mí, lo cual he catalogado como normal. Creo que en todo nuevo proceso es normal saludar de vez en cuando nuestros temores, pero no debemos permanecer en ellos.


Analizando, cambiando y re-organizando mi vida y mi hogar muchas cosas han sucedido y muchas más han llegado a mi mente. Y sabes, es lo que suele suceder ante grandes cambios. Entre tantas cosas corriendo por mi cabeza, Dios me habló sobre la importancia de nosotras re-organizar por temporadas nuestra vida espiritual. Solemos quedarnos en una rutina constante cual muchas veces nos lleva a no motivarnos a entrar en un tiempo con Dios. Solemos emocionarnos con muchas cosas, pero olvidamos crear y diseñar temporadas para nuestros estudios y nuestro tiempos con Dios.